La rivalidad es un tipo de relación entre personas, cuya esencia es luchar por algo valioso. Puede ser poder, respeto, amor, dinero y mucho más. En el mundo moderno, la vida humana en casi cualquier ámbito se construye justo sobre el principio de la competencia.

Hoy en día, incluso en campos tan neutrales como el arte o la música, se celebran diversos concursos. Algunos psicólogos creen que la rivalidad tiene un efecto positivo en el desarrollo de la personalidad, pero otros consideran que esta cuestión es muy controvertida.

Lo que es?
En psicología, la rivalidad sana se define como un conjunto de técnicas comunicativas mediante las cuales una persona muestra a la otra la intención de luchar en beneficio propio y para conseguir un objetivo. Además, la rivalidad se utiliza muy a menudo para impedir que el adversario gane y así poder obtener un determinado beneficio. La peculiaridad de la competencia es que Es difícil identificar el motivo principal de los participantes. Ganar puede evocar diversos sentimientos, como alegría y orgullo. En este caso, todo depende de la complejidad de la lucha, porque cuanto más difícil haya sido conseguir la victoria, más intensas serán la experiencia y las emociones finales.

Durante la competición, se utiliza el principio de la evolución, que consiste en que el mejor sobrevive. Sin embargo, en la sociedad moderna sobrevive mucha gente, y algunos ni siquiera son los mejores, pero están satisfechos con su calidad de vida. Casi todas las batallas y competiciones se basan en el espíritu de rivalidad. Sin embargo, si en las competiciones deportivas no hay nada malo en demostrar la propia fuerza y habilidades, las batallas suelen conducir a resultados deplorables.
Es inherente a la naturaleza del hombre que se evalúe a sí mismo en comparación con otras personas de su entorno, por lo que intenta ser mejor. Con este fin, las personas se desafían, compiten y sienten superioridad.
Tipos
Los psicólogos distinguen varios tipos de competición, cada uno de los cuales tiene, por supuesto, sus propias peculiaridades.
La rivalidad estructural se considera una de las más importantes, porque este tipo de competición implica luchar por cosas realmente valiosas, sin las cuales no se puede vivir. Por ejemplo, este tipo de rivalidad se observa en los animales salvajes, que luchan por la comida, la bebida, etc.

La peculiaridad de la competición motivacional es que Aparece en los casos en que el prestigio es lo primero. Puede ser una competición deportiva, en la que tienes que demostrar tu superioridad o la ventaja de tu equipo. Así, Ganar en este tipo de competiciones no es vital, pero permite obtener reconocimiento social.
La rivalidad neurótica se estudia activamente en el psicoanálisis moderno. Entre los rasgos distintivos de dicha competición se pueden distinguir los siguientes.
La rivalidad neurótica implica que para una persona lo primero no es la competición en sí, sino la impresión que se obtiene de ella. Mientras que en un tipo de rivalidad sana normal una persona se calma cuando tiene éxito, en la rivalidad neurótica lo principal es ganar la superioridad completa. Cuando no se obtiene el resultado deseado, se produce un sentimiento de frustración, que es un elemento destructivo y puede acarrear graves consecuencias en las relaciones con otras personas o con la sociedad.
En estas personas se observa a menudo la tendencia a impedir que los demás ganen, utilizando para ello cualquier medio y forma. Debido a ello, existe una sensación de ansiedad constante, que conduce a problemas mentales.
Los neuróticos trabajan en dos direcciones a la vez, intentando dominar a todo el mundo, pero sin dejar de ser los favoritos de la sociedad.
Cómo afecta?
Hasta hace poco, se creía que la rivalidad tiene un efecto positivo en la propia persona y en todos los ámbitos de sus actividades. Sólo recientemente la psicología ha empezado a percibir la competición como un factor negativo en la vida de una persona y de la sociedad. En las cabezas de la humanidad se asentó tan fuertemente la idea de que la competencia motiva a los próximos logros y afecta positivamente a todo lo que es bastante difícil de rechazar esta idea para una determinada categoría de personas. El principal problema es que, debido a la constante competencia entre ellos, la gente piensa ante todo en sí misma, en cómo ganar en una situación de conflicto, no en cómo salir de ella. Como resultado, no se tiene en cuenta la posibilidad de perder o llegar a un acuerdo, ya que el objetivo principal es ganar.

Debido a esta actitud en la sociedad, una persona empieza a pensar que necesita salir victoriosa de una situación, y que siempre debe tener razón. La esencia misma de la competencia implica que diferentes intereses chocarán, por lo que las personas deben luchar para proteger los suyos. Debido a ello, la sociedad se vuelve más agresiva y las personas desconfían unas de otras, lo que acarrea graves problemas. Al igual que la cooperación, la competición forma parte de la naturaleza humana, pero no es una cualidad innata, sino algo que hay que aprender a lo largo de la vida. Por supuesto, los niños también la tienen, pero no de la misma forma que los adultos, y apenas afecta a la comunicación, independientemente del resultado. Existe la opinión de que sólo el espíritu de competición hace posible la supervivencia de la humanidad, pero es fácil adivinar que más valiosa e importante es simplemente la cooperación, porque gracias a ella la gente empezó a unirse en grupos y pudo sobrevivir.
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Llevados por el espíritu de competición, muchos olvidan que a veces los mejores resultados se obtienen interactuando con otras personas. La competencia constante se convierte en la causa de una serie de problemas psicológicos, debido a los cuales una persona no revela su mundo interior y tiene miedo de su entorno. Existe la creencia de que no debes contarle a nadie tus debilidades, ya que pueden ser utilizadas en tu contra.
Esta situación es bastante desagradable, ya que puede causar problemas con el sistema nervioso, estrés y depresión. La falta de confianza obliga a las personas a estar en tensión regular, lo que afecta negativamente a su salud.
Cómo dejar de competir?
Compararse con los demás es bastante perjudicial, ya que hay que vivir en tensión periódica, lo que afecta negativamente al sistema nervioso. Intentar competir y ganar en todo requiere mucho tiempo y energía. Es necesario aceptar el hecho de que cada persona es única, por lo que cualquier comparación es injusta.
Entre las principales formas de dejar de competir se encuentran las siguientes.
Así, la rivalidad representa una parte de la naturaleza humana e implica luchar por los propios intereses y preferencias. La competencia puede ser tanto positiva como negativa, dependiendo de los objetivos fijados y de cómo se alcancen.

