
En este artículo, exploraremos la compasión desde una perspectiva psicológica, examinando sus manifestaciones y los sentimientos que la conforman.

La compasión es un sentimiento que se asocia a menudo con el amor, la comprensión, el respeto y la ayuda desinteresada. Ser compasivo significa simpatizar y empatizar, ponerse en el lugar del otro y sentir lo que él siente.

La compasión es un fenómeno que se estudia y analiza en diversos ámbitos de la vida humana, como la psicología, la sociología y la filosofía. En general, la compasión como sentimiento es imposible en ausencia de otras personas y de atención hacia ellas. Una persona compasiva se mete en los problemas de los demás, muestra empatía y comprensión, pero sin humillarlos ni ponerse por encima de ellos. Por el contrario, ayuda y guía, apoya en situaciones difíciles.
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Se suele creer que la compasión es un sentimiento inherente sobre todo a los representantes de la mitad femenina de la humanidad, pero esto no es cierto en absoluto. Tanto las mujeres como los hombres deben desarrollar este rasgo en su carácter, pues es un sentimiento valioso que puede hacer del mundo un lugar mejor. En cualquier caso, para ser compasivo, uno debe ser una persona espiritualmente fuerte y autosuficiente.
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La empatía es una emoción necesaria en la vida, ya que desarrolla la propia personalidad y la esfera espiritual de una persona.

Aunque la compasión en sí misma se dirige a los demás, tiene un efecto positivo en la persona que la muestra:

- Reduce el estrés y la ansiedad.
- Mejora el estado de ánimo y la sensación de bienestar.
- Fortalece las relaciones interpersonales.
- Promueve la confianza y la autoestima.
- Aumenta la satisfacción y la alegría de vivir.

Otra manifestación común de la compasión es la donación de dinero y recursos a organizaciones benéficas. Estas organizaciones utilizan los fondos donados para apoyar diversas causas, como la lucha contra la pobreza, la enfermedad y el hambre.
La compasión también se puede expresar a través de actos de bondad individuales. Esto puede incluir cosas como ayudar a un extraño a llevar sus maletas, donar ropa a una organización benéfica o simplemente ser amable y comprensivo con alguien que está pasando por un momento difícil.
La estima es una emoción destructiva que no se manifiesta en acciones, mientras que la compasión es creativa y eficaz, nace del corazón y es muy sincera.
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La energía de la compasión ayuda a afrontar las dificultades y el vigor de la mente, mientras que la energía de la estima no aporta nada.

El sentimiento de compasión ayuda a encontrar una salida incluso en las situaciones más difíciles.

Entre los sentimientos básicos más importantes que sustentan la compasión están:
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- Empatía: Capacidad de comprender y compartir los sentimientos y emociones de los demás.
- Preocupación: Sentimiento de interés y cuidado por el bienestar de los demás.
- Simpatía: Sentimiento de pena o tristeza por el sufrimiento de los demás.
- Afecto: Sentimiento de cariño o apego hacia los demás.
- Amabilidad: Inclinación a actuar de manera bondadosa y servicial hacia los demás.

Recuerda:
* La compasión es un viaje, no un destino. Lleva tiempo y esfuerzo cultivarla.
* Sé paciente contigo mismo y con los demás.
* No te desanimes si no ves resultados de inmediato. Sigue practicando y verás una diferencia con el tiempo.
* Hay muchas maneras diferentes de practicar la compasión. Encuentra lo que funciona para ti y hazlo parte de tu rutina diaria.
* La compasión es contagiosa. Cuanto más compasivo seas, más compasivo será el mundo.

