Todo el mundo ha experimentado alguna vez una inexplicable sensación de ansiedad ante la proximidad de una tormenta eléctrica. Algunas personas exageran enormemente su peligrosidad, y entonces el miedo se convierte gradualmente en fobia. Para comenzar el tratamiento, es necesario comprender las características de la patología y las causas de su aparición.
La brontofobia, también conocida como fulgurafobia, es un trastorno de ansiedad que se manifiesta como un miedo intenso y persistente a las tormentas eléctricas y los truenos. Este miedo puede variar en intensidad y puede provocar reacciones físicas como sudoración, aceleración del pulso y cambios en la respiración.
Existen diversas causas que pueden contribuir al desarrollo de la brontofobia. Entre ellas se encuentran experiencias traumáticas relacionadas con tormentas en la infancia, la transmisión de miedos a través de la familia, o incluso influencias culturales que retratan las tormentas como eventos peligrosos. Además, el contexto ambiental y la educación pueden tener un impacto significativo en cómo una persona percibe estos fenómenos naturales.
El tratamiento de la brontofobia puede incluir terapia cognitivo-conductual, que ayuda a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos, así como técnicas de exposición gradual al objeto del miedo. En algunos casos, también se pueden recomendar medicamentos para ayudar a controlar la ansiedad.
Es importante que quienes sufren de brontofobia busquen apoyo profesional para desarrollar estrategias efectivas de afrontamiento y mejorar su calidad de vida. El reconocimiento del problema es el primer paso hacia la superación.
¿Cómo son?
El miedo a las tormentas eléctricas por un sentido de autoconservación es inherente a muchas personas. Pero a veces el miedo a los rayos y truenos conduce a un trastorno de ansiedad. La persona experimenta terror pánico y pierde el autocontrol. Quiere esconderse, esconderse en el rincón más alejado. Es así El miedo patológico a las tormentas eléctricas se denomina brontofobia.
También conocida como keraunofobia.
Personas de todas las edades sufren esta dolorosa manifestación. Para algunas personas, la brontofobia puede estar estrechamente entrelazada con otras fobias:

Entre ellas se encuentran la agorafobia, que es el miedo a situaciones donde escapar podría ser difícil, o la ansiedad social, que puede agravar la experiencia de las tormentas. La brontofobia puede llevar a comportamientos de evitación, como evitar salir de casa durante la temporada de tormentas o permanecer en lugares seguros siempre que haya pronóstico de mal tiempo.
Existen varias formas de tratar esta fobia, incluyendo terapia cognitivo-conductual, que ayuda a las personas a enfrentar su miedo enfrentándose a sus temores en un entorno controlado, y técnicas de relajación, que pueden disminuir la ansiedad en situaciones de tormenta. Además, en algunos casos, se pueden utilizar medicamentos para ayudar a controlar los síntomas de ansiedad.
Es importante reconocer que la brontofobia es un trastorno real que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen y que buscar ayuda profesional puede ser un primer paso fundamental hacia la recuperación.
Causas
Las razones pueden estar en las creencias, la genética o los traumas mentales asociados a este fenómeno natural.
Síntomas
Quienes padecen brontofobia pueden tener síntomas específicos.
Síntomas fisiológicos:
Tras el final de la tormenta, la sintomatología desaparece sin dejar rastro hasta la siguiente aparición.
Formas de tratamiento
Los padres deben esforzarse mucho por prevenir el miedo de los niños a las tormentas eléctricas, para no dejar que se convierta en una fobia. Los temores de un niño pueden provocar trastornos mentales graves y tartamudez. Debes mostrar calma con toda tu apariencia. No es necesario regañar y menos aún avergonzar al niño. Es necesario abrazar al bebé, calmarlo, apoyarlo.
Es necesario hablar al pequeño de este fenómeno natural único y contarle de dónde vienen los rayos y los truenos. El miedo a los truenos debe abordarse de forma lúdica. Puede imitar un fuerte estruendo con la ayuda de tapas de ollas, estallidos de globos. Hay que reírse alegremente.

La terapia de cuentos es eficaz. Enseña a los niños a reaccionar adecuadamente al sonido del trueno. Durante una tormenta, puedes jugar con el bebé a sus juegos favoritos.

Realizar un diagnóstico completo y distinguir entre el miedo habitual al mal tiempo y el miedo anormal puede ser un especialista cualificado. El nivel de ansiedad se evalúa con la escala de Zang o Beck. Si es necesario, el estado mental de una persona se determina por otros métodos.
No son infrecuentes los casos en que Una persona puede superar la fobia por sí misma. Para ello es necesario crear unas condiciones cómodas para uno mismo durante una tormenta, cambiar a las actividades favoritas. Se puede escuchar música alta, ver películas, hacer ejercicios respiratorios relajantes y algo de ejercicio físico. Un baño relajante, infusiones de hierbas, agripalma, tintura de valeriana no son de mala ayuda.

Unas cortinas bien cerradas dan a la persona confianza en su propia seguridad. Es conveniente estar cerca de personas cercanas que siempre proporcionen el apoyo necesario.
Si la situación se descontrola, es necesario pedir ayuda a un especialista.
Un psicoterapeuta ayudará a identificar la causa de la fobia, proporcionará asesoramiento y prescribirá un tratamiento integral. Puede recomendar un tratamiento farmacológico. Antidepresivos prevenir la aparición de una depresión grave. Tranquilizantes eliminar los síntomas vegetativos y conductuales del pánico, eliminar la tensión nerviosa, controlar la manifestación del miedo.
En el síndrome histérico se suelen prescribir medicamentos neurolépticos. Además, se lleva a cabo una terapia de fortalecimiento general.
Esta fobia se presta bien a la corrección psicológica. La psicoterapia individual se basa en identificar las causas que desencadenaron la enfermedad y desarrollar vías constructivas para superar la situación. Los cursos de formación en sesiones de grupo contribuyen a la adquisición de las habilidades de plena autogestión en el periodo de tormenta.
No ayudan mal las sesiones hipnóticas. Una persona se pone en trance durante un tiempo. Los pensamientos temerosos se alejan de la conciencia.
Surge una convicción: una tormenta eléctrica no siempre está destinada a tener terribles consecuencias. Este método es adecuado para personas que toleran bien la hipnosis. El hipnólogo ayuda a corregir la psique.
Al final del curso de hipnosis el miedo a los rayos y truenos se disipa, la fobia es desplazada por pensamientos positivos:
Sobrevivir moralmente a una tormenta eléctrica se ayuda de conocimientos elementales. No acercarse a masas de agua abiertas, mantenerse alejado de árboles altos y tendidos eléctricos, y apagar los teléfonos móviles.
Una vez en una zona completamente abierta, la persona debe encontrar un hueco, arrodillarse y tumbarse boca abajo con las manos en la nuca.

Sobre cómo deshacerse del miedo a las tormentas eléctricas en un niño, véase más abajo.

