
Las crisis de la edad le ocurren a cada persona, pero todas las atraviesan de forma diferente. Para poder identificar el inicio de una crisis y ayudarte a ti mismo y a los tuyos, es necesario comprender qué es una crisis, cómo reconocerla en la infancia y en la edad adulta, cuáles son las características para superarla y cómo intentar salir de ella con las menores pérdidas o incluso, al contrario, con ganancias.

En qué consiste?
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En traducción, el concepto de crisis significa «separación de caminos», en chino se representa con dos caracteres: «peligro» y «oportunidad». Incluso estas palabras dicen mejor que la esencia de la crisis, a pesar de su complejidad, es encontrar nuevas oportunidades para el desarrollo personal. Las crisis de edad pertenecen a procesos complejos, no en vano al final de un periodo difícil una persona queda rota por completo, mientras que la otra recibe desarrollo, su vida adquiere un nuevo contenido.

La psicología identifica ciertas normas de desarrollo características de cada crisis:
Cada crisis conlleva cambios, como resultado de los cuales deben cumplirse ciertas tareas relacionadas con el desarrollo humano. Cualquier individuo pasa por una crisis, pero su momento, forma y matices dependen, entre otras cosas, de muchas razones:
En psicología, hay dos puntos de vista sobre la normatividad de las crisis. Algunos expertos creen que se trata de una parte integral de la vida, mientras que otros sugieren que hay variantes en las que las crisis pueden evitarse.

Crisis básicas
Las crisis normativas sugieren que existen etapas de transición en el desarrollo de la personalidad. Los cambios en la psique en este caso son un proceso natural. Pero mientras que la crisis de una persona se caracteriza por un curso relativamente normal, otra tiene cambios de humor muy fuertes y posiblemente pensamientos suicidas. Y las razones de la crisis pueden ser diferentes para cada uno. Por lo tanto, la caracterización de cualquiera de ellas sólo puede ser condicional, cada individuo tiene sus propios problemas psicológicos, que se superponen a la crisis.
El inicio del problema también puede variar entre los individuos, aunque existe una definición de dicho marco. Se cree que el marco temporal de las crisis es el siguiente:
Cada crisis se caracteriza por sus propios rasgos, causas y, en consecuencia, formas de salir de estas situaciones.
Conviene tener en cuenta que en una persona la crisis pasará bastante rápido, movilizará todos sus recursos internos y hará frente a ella. El otro puede quedarse estancado en este estado durante mucho tiempo, y le resultará extremadamente difícil, hasta el punto de tener que consultar a un psicoterapeuta. Cuando se trata de crisis infantiles, la ayuda de los padres y personas cercanas desempeña aquí un papel importante. Dependen mucho de ellas.
Los psicólogos no consideran las crisis infantiles como algo extraño o aterrador. Se trata de un fenómeno bastante normal, que indica que el niño está creciendo, desarrollándose, adquiriendo nuevas habilidades, su salud física y mental experimenta ciertos cambios. Y en todas las crisis infantiles la ayuda deben prestarla los padres, y después otras personas cercanas, profesores, tutores, mentores y otros adultos con los que el niño esté a menudo en contacto.

Y para ello, los propios padres deben ser individuos maduros, sabios, mentalmente estables. Al fin y al cabo, a menudo es el comportamiento incorrecto de estos últimos lo que puede provocar un agravamiento de la crisis o un aumento de su duración. Por lo tanto, es sumamente importante que los padres comprendan la responsabilidad que recae sobre ellos. Y si hay una sensación de que es imposible hacer frente de forma independiente, siempre hay una oportunidad de buscar ayuda de los psicólogos.
Cualquier crisis de edad de un niño es su transición a un nuevo nivel de desarrollo, caracterizado por la aparición de nuevos conocimientos y habilidades, la formación de ciertos rasgos de carácter y actitudes. Según los psicólogos, la psique del niño es especialmente susceptible a las influencias externas a las edades de uno, 3, 6-7, 11 años. Son periodos de inflexión, el comportamiento del niño puede cambiar, puede observarse inestabilidad en la psique. Y los padres en este momento deben mostrar tolerancia y estar muy atentos al niño.
También los adultos pasan por momentos difíciles. Cada crisis conlleva sus propios problemas y, por supuesto, etapas de desarrollo.
Fases
Los psicólogos distinguen tres fases de crisis. Veamos cada una de ellas con más detalle.
Esta fase se caracteriza por una situación contradictoria. Por un lado, hay ciertas condiciones que existen en ese momento y, por otro, está la actitud de la persona ante esas condiciones. Ve claramente el objetivo que quiere alcanzar y le parece muy deseable. Pero al mismo tiempo Las vías para conseguirlo aún no están nada claras.
En esta fase, las contradicciones crecen cada vez más y alcanzan un punto máximo de tensión. En este punto, la persona intenta actuar de forma normalizada, guiada por la experiencia común de los demás. Es decir, da pasos que cree que pueden acercarle a su objetivo. Pero con el tiempo resulta que éste es un camino falso, hay obstáculos tanto externos como internos. Debido a la falta de recursos, se toman algunas medidas. Al final, la persona analiza lo cerca que ha conseguido estar de lo que quiere.
Este es el momento en que se resuelven todas las contradicciones. Una persona intenta ver el mundo de una forma nueva, establecer nuevas relaciones. Si a pesar de todo consigue alcanzar el resultado previsto y hacer realidad su sueño, se siente satisfecho. Si esto no ocurre, el individuo llega a aceptar la situación y busca nuevas formas de realización o cambia totalmente de objetivos y planes.
Características de la superación
Las formas de salir de la crisis dependerán directamente de lo inmersa que esté la persona en ella y del tiempo que dure. Al fin y al cabo, a veces la crisis está estratificada con situaciones vitales difíciles o sucesos trágicos en general. En algunos casos, sólo los psicólogos, o incluso los psicoterapeutas, pueden ayudar, y a menudo se trata de un trabajo o tratamiento a largo plazo.

Pero esto no significa que debas rendirte y esperar a que la situación llegue a un punto a partir del cual el camino sólo conduzca a un especialista. Es posible que un adulto salga de una crisis por sí mismo.
Si se comprende que se avecina una crisis, y que en ese momento uno puede divorciarse precipitadamente, dejar el trabajo, pelearse con los amigos, ya hay que empezar a hacer intentos para salir de esta situación.
Vale la pena considerar algunos puntos.
Si ves que la crisis se cierne sobre un ser querido, ayúdale a superarla, distráele con cosas interesantes, dile lo mucho que le quieres, lo importante y querido que es para ti.

En cuanto a la aparición de la crisis en los niños, el niño pasará con seguridad todas las etapas, sólo si los padres le echarán una mano en este camino, serán pacientes, persuasivos y tranquilos. Siempre se puede intentar ponerse en la piel del niño, hablar con él de sus aficiones, preguntarle por su opinión, pensamientos, puntos de vista, quizá idear actividades y eventos conjuntos, para poder escucharle. Si un niño ve a su madre o a su padre como amigos, le resultará más fácil confiar en ellos, estará más dispuesto a compartir sus problemas y a escuchar consejos. Con esa comprensión mutua, todas las crisis pueden superarse mucho más fácilmente.

¿Es posible vivir una vida sin crisis??
La vida está llena de acontecimientos diferentes, buenos y malos, la adquisición de experiencias tanto positivas como negativas es valiosa. Es muy difícil imaginar a una persona capaz de vivir sin ellos. Las crisis de los niños son inevitables, están relacionadas con el desarrollo humano.

Los adultos también llegan a darse cuenta de algo nuevo, encuentran formas de resolver un problema. Una persona adquiere nuevos conocimientos a lo largo de su vida, sus puntos de vista sobre algunas cosas pueden cambiar, sueña, se esfuerza por alcanzar algunas metas. Existe el desarrollo, al que empujan las crisis.
Una persona que no experimenta este tipo de problemas, lo más probable es que viva una vida tranquila y gris, sin arrebatos emocionales, o simplemente no se desarrolla. Al fin y al cabo, son las crisis las que empujan a una persona a la acción, a tomar nuevas decisiones, a cambiar la visión del mundo. Es muy difícil imaginar que una persona consiga evitar las crisis sólo porque sabe controlarse muy bien en el mundo moderno. Sólo es posible minimizar la manifestación de crisis buscando ayuda especializada a lo largo de la vida y convirtiéndola en una norma y no en un hecho ocasional.

Es mucho más razonable en esta situación controlar el inicio de la crisis, ser consciente de lo que está pasando, y encontrar la fuerza para superarla, más aún hay muchas oportunidades para ello hay muchas.


