Los conflictos destructivos y constructivos son técnicas psicológicas bastante comunes, que se manifiestan tanto en el entorno laboral y profesional como en la vida cotidiana. Para protegerse de numerosos problemas en el futuro y reducir el grado de tensión, debería considerar detenidamente esta terminología.
De qué se trata?
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El conflicto destructivo o constructivo en psicología es una situación determinada en la que una u otra parte expresa vivamente su propia posición sobre el tema de actualidad o cualquier otro problema social. Al mismo tiempo, dicha postura es incompatible con las características personales o los intereses del otro individuo.
En la práctica moderna, los psicólogos dividen los conflictos en dos tipos: destructivos y constructivos. Si el primero se caracteriza por un impacto destructivo, el segundo es una forma bastante tajante de resolver cualquier contradicción.
En qué se diferencian?
Si hablamos de la parte funcional, de los rasgos característicos o signos disponibles de una situación de conflicto, es necesario identificar las principales diferencias entre las dos variedades. En primer lugar, es necesario entender que los conflictos destructivos y constructivos – Se trata de procesos completamente diferentes, que, aunque similares en algunos aspectos, son diametralmente opuestos, incluidas las consecuencias, la relación causa-efecto y mucho más.
Por ejemplo, si el tipo constructivo contribuye a la revelación de un problema socio-psicológico o interpersonal importante, entonces el conflicto no constructivo evade de todas las maneras posibles su solución. También hay que tener en cuenta que el tipo positivo se caracteriza por la capacidad de descargar las emociones negativas sin consecuencias, fomenta la participación en actividades más productivas y en muchos sentidos una mayor mejora.
En cambio, el tipo destructivo, o disfuncional, refuerza la inseguridad, desarrolla la baja autoestima, provoca situaciones de estrés y estropea considerablemente las relaciones entre las personas.
También hay que señalar que este tipo suele provocar agresiones.
Funciones
Para entender mejor lo que es una situación de conflicto, es necesario considerar detenidamente las funciones distintivas, en función del tipo de conflicto identificado – de tipo destructivo o constructivo. Como señalan los propios psicólogos y especialistas en el campo de la sociología, el rasgo distintivo de las situaciones de conflicto constructivo es la presencia de funciones bastante positivas, que suelen manifestarse en las condiciones del entorno laboral: pequeñas empresas, organizaciones, centros de producción, etc. п.
Por ejemplo, la presencia del constructivismo en el conflicto se caracteriza por una función bastante importante en forma de aumento de la cohesión del equipo de trabajo. Esta característica se explica por el hecho de que, como consecuencia de una situación de conflicto (independientemente de su fase de desarrollo), los empleados aprenden no sólo de sus errores, sino que también son capaces de valorar el equipo de trabajo. Curiosamente, las grandes empresas suelen recurrir a estas prácticas constructivas para reducir la rotación de personal.
Una función igualmente importante del modelo constructivo es una mejor comprensión de los motivos de la otra persona, mientras que el sujeto también empieza a guiarse no sólo por sus propios objetivos – tiene en cuenta la opinión y los objetivos de todo el equipo. Además de las características funcionales ya descritas, debe prestarse atención a la presencia en el modelo constructivo de un cierto incentivo para la mejora y el desarrollo ulteriores.
Es importante señalar: aunque las características anteriores se describen para entornos laborales y corporativos, todas ellas son aplicables también en cualquier otra interacción interpersonal. Se opta por una descripción de este tipo para que el usuario medio, no familiarizado con la psicología, pueda comprender mucho mejor no sólo las funciones, sino también los motivos.
En pocas palabras, el rasgo distintivo del tipo constructivo es que el sujeto suele adoptar una posición pasiva en relación con el comportamiento agresivo. Aunque en este caso el individuo sigue siendo partícipe del conflicto, el constructivismo elegido permite evitar problemas más complejos en el futuro, da la oportunidad de establecer relaciones y mucho más. Así, al final del conflicto hay una resolución del problema formado, en lugar de la destrucción de las relaciones interpersonales.
A su vez, el conflicto destructivo no es capaz de resolver las cuestiones más importantes, al mismo tiempo, este tipo de conflicto lleva al individuo en una dirección completamente diferente. Si consideramos el comportamiento destructivo en el contexto de la actividad laboral, los empleados se enfrentan a una importante disminución de la motivación, la disciplina, así como al deterioro del clima emocional y social dentro del grupo social.
Las funciones básicas del conflicto destructivo son: percepción de la otra persona como el peor enemigo, insatisfacción total, disminución de la productividad, retirada de cualquier decisión y restricción de cualquier interacción, cambio de acentos y aumento de la hostilidad. Cabe señalar que en este caso también se observa a menudo la capacidad de planificar nuevas situaciones de conflicto: a un individuo simplemente le gusta pelearse.
Estilos de comportamiento humano
En el núcleo de las situaciones conflictivas de tipo destructivo y constructivo se encuentran determinados estilos que dependen de las características de comportamiento del individuo. Como demuestran la práctica psicológica a largo plazo e innumerables investigaciones sociales, estas estrategias son los principales factores que determinan el desarrollo posterior de las situaciones de conflicto.
Independientemente de dónde se observe exactamente un determinado conflicto (en el trabajo, en casa, en la escuela, etc.), es importante prestar atención al hecho de que tales formas de comportamiento describen conflictos constructivos y destructivos. п.), la teoría psicológica moderna incluye patrones básicos de comportamiento: dominación, retirada, cesión no deseada, cooperación y compromiso. Es importante señalar que estas formas de comportamiento describen en su totalidad los conflictos constructivos-destructivos, sin tomar partido por un determinado bando, tipo o evolución de las relaciones interpersonales.
Un rasgo característico de una situación de conflicto destructiva es la presencia de ciertas técnicas de influencia sobre una persona, que en cierto sentido se apartan de las normas habituales de la moral. Por ejemplo, mientras que en el caso del modelo constructivo se pueden observar influencias «suaves» como la cooperación y el deseo de llegar a un acuerdo, la variedad destructiva se caracteriza principalmente por ignorar o evitar por completo un objeto determinado.
En cuanto a las técnicas específicas de influencia psicológica, en este caso el estilo destructivo tiene un espectro mucho más amplio de diferentes formas de manipulación. Así, uno de los comportamientos destructivos más populares son diversas amenazas e intimidaciones.
Cabe señalar que una característica distintiva de tales acciones es la posibilidad de expresión tanto encubierta como abierta. Por ejemplo, si este estilo de comportamiento se observa en el lugar de trabajo, el sujeto puede expresar el deseo de quejarse al jefe acerca de un problema.
El siguiente estilo de comportamiento destructivo es una pronunciada humillación de la pareja, y el sujeto no duda en insultar a la otra persona de todas las formas posibles, con o sin razón. En este caso, la fórmula más frecuente para expresar este tipo de acciones son las palabras-comparaciones, en las que un individuo intenta demostrar que es muy superior a su oponente – en aspectos psicológicos, morales, físicos, profesionales y muchos otros. Después de una comparación de este tipo suele ser seguido por la humillación abierta, que se explica por el agravamiento de la situación de conflicto.
Una parte importante del tipo destructivo de conflicto es la referencia constante a la propia autoridad, y el sujeto no pierde ocasión de humillar o negar la imagen autoritaria del otro individuo. En este caso, puede tratarse tanto de una determinada autoridad individual como de sí mismo. Esta característica indica un destructivismo máximo, que se explica por una evaluación inadecuada demasiado alta y la falta de capacidad para percibir el entorno de forma racional.
También merece la pena prestar atención al hecho de que un estilo de comportamiento especialmente común en los conflictos destructivos es la evitación indirecta de la situación o problema discutido.
Sencillamente, se trata de la falta de racionalidad y lógica en los propios juicios: el constructivismo no puede lograrse en una situación así.
Cuando se trata de prácticas profesionales y entornos laborales, numerosos estudios sociales han identificado un término denominado «reducción psicológica», en el que un individuo reduce una situación conflictiva a causas o factores no especificados. Por ejemplo, un empleado puede quejarse a menudo de que su organización es mala o no hace lo suficiente por su vida.
Una manifestación bastante interesante del comportamiento destructivo es la llamada vinculación de ciertos tipos psicológicos a los intereses sociales de un grupo concreto, en este caso – otros empleados. Este proceso a menudo conduce a una disminución significativa de la confianza de otros individuos. No importa qué aspectos, problemas o áreas psicológicas se hayan abordado.
En pocas palabras, la variedad destructiva de las situaciones de conflicto implica la influencia manipuladora sobre los rivales. Para entender mejor este tipo de manipulación, hay que prestar atención a los principales signos de comportamiento:
Además de los signos anteriores, cabe señalar que el conflicto destructivo se caracteriza por el impacto psicológico. Este proceso se expresa como una opción básica para la socialización y la comunicación posterior.
Etapas de desarrollo
Independientemente del tipo, cualquier situación conflictiva se caracteriza por ciertas etapas de desarrollo. Además del contenido informativo, la comprensión de estas fases permite encontrar las tácticas más eficaces para resolver una situación conflictiva. Cabe señalar que, en realidad, es indiferente que una determinada riña se observe en una organización, en actividades relacionadas con la gestión de los empleados o en las relaciones interpersonales domésticas, una solución equilibrada y de calidad del problema se encuentra perfectamente comprendiendo las principales etapas del mismo. Comprender tanto el inicio de una situación conflictiva como su final es un momento especialmente importante en el camino hacia la eliminación de cualquier situación problemática.
La práctica sociopsicológica moderna suele distinguir 3 fases, que son aplicables tanto a los conflictos destructivos como a los constructivos. Incluyen el origen inmediato del problema, su curso posterior y su resolución final. Es importante señalar que estas etapas son siempre complejas, combinándose activamente entre sí. Al mismo tiempo, no pueden darse simultáneamente, caracterizándose exclusivamente por cambios sucesivos.
La base y el comienzo de cualquier conflicto es una situación determinada en la que los intereses de varios individuos por separado o de un grupo masivo de personas no coinciden entre sí. En este caso, se produce un rápido desarrollo de actitudes de oposición hacia tal o cual opinión o tema.
Una característica distintiva de esta fase es la ausencia de acciones pronunciadas, incluidos los procesos manipulativos. Debido a esta característica, los sujetos pueden no ser conscientes del problema inminente, considerando la situación únicamente como una discusión.
No obstante, cabe señalar que, en algunos casos y en determinadas circunstancias, la fase de gestación es rápida.
La fase de flujo se caracteriza por la toma de conciencia inicial de la situación de conflicto – es a partir de aquí cuando se puede considerar que la pelea ha comenzado. Los especialistas llaman la atención sobre el hecho de que esa toma de conciencia del problema existente debe darse en todos los participantes, independientemente de sus prejuicios, actitudes y cualquier otra característica personal, intencionalidad subconsciente.
Una vez que todos los participantes se han dado cuenta de la situación de conflicto, comienza su desarrollo activo. En este caso, podemos hablar tanto de la influencia oculta sobre los demás, como en el caso de la actividad abierta. Es importante tener en cuenta que durante la etapa de desarrollo pueden intervenir otras partes en forma de actores «independientes», normalmente elegidos en función de la autoridad o de determinadas circunstancias vitales de carácter positivo. La culminación del conflicto es la llamada expansión, en la que las partes intercambian un lenguaje duro e intentan imponer sus propias opiniones.
Una vez superadas las etapas descritas, llega la fase de resolución. Independientemente de que la situación conflictiva sea constructiva o destructiva, en esta fase se considerará agotada en cualquier caso. Si al menos una de las partes se ha negado a realizar más acciones conflictivas, significa que el conflicto ha terminado.
Según las reglas descritas del famoso sociólogo y psicólogo U. Según Thomas, las siguientes estrategias de resolución son características de esta etapa: evitación, competición, cualquiera de las estrategias de afrontamiento, compromiso y cooperación.
Consecuencias
Además de los rasgos distintivos mencionados y de determinados factores psicológicos, hay que prestar atención a los resultados de una situación conflictiva tanto para el conflicto destructivo como para el constructivo. Los especialistas señalan que en este caso no sólo es posible comprender mucho más claramente la relación causa-efecto y las características personales del sujeto, sino también averiguar el principal componente motivacional para salir de la situación conflictiva.
Un rasgo característico del tipo destructivo es el potencial negativo, literalmente destructivo, del conflicto. En este caso, estamos hablando de consecuencias tan importantes como una ralentización significativa del desarrollo cognitivo, moral, físico o profesional, así como un aumento de las actitudes pesimistas en las relaciones interpersonales o en una determinada sociedad. Además de las consecuencias mencionadas, el tipo destructivo se caracteriza por la decepción posterior, que se aplica no sólo en el contexto de un sujeto individual, sino también a todo el grupo de personas. En este caso, una persona deja de confiar en los demás, empieza a tener miedo y a desarrollar otras distorsiones mentales no menos peligrosas, que afectan negativamente a su vida futura.
Por otra parte, cabe señalar que las situaciones de conflicto destructivo suelen provocar una sensación de inseguridad total, tanto en los aspectos profesionales y laborales como en los cambios de la vida cotidiana. Esto a menudo provoca una disminución significativa de la autoestima y una pérdida parcial del control sobre la objetividad de los juicios personales.
Cuando se trata de relaciones amorosas o de amistad, es igualmente importante tener en cuenta una consecuencia tan grave como un juicio de valor negativo de los dos miembros de la pareja.
En cuanto al conflicto de tipo constructivo, tiene consecuencias más productivas. En cierto modo, este tipo de situaciones conflictivas se describen como una de las formas de lograr experiencias positivas en las relaciones interpersonales. En primer lugar, el conflicto constructivo se expresa en el alivio de la llamada tensión social.
Además de eliminar tensiones no deseadas, la consecuencia de una situación constructiva es una estimulación significativa de la actividad creativa, que la mayoría de las veces se extiende a todos los participantes en la disputa. Recientemente, los psicólogos también han expresado la opinión de que la variedad constructiva es capaz de llevar a los participantes de un problema a crear formas de comunicación social nuevas, más mejoradas y positivas. Entre las consecuencias adicionales del constructivismo del conflicto hay que prestar atención a la mejora de la autoestima del sujeto. Debe entenderse que, en este caso, la autoestima no aumenta, sino que comienza a percibirse de forma más adecuada. En una situación así, suele haber un ansia de autoconocimiento y de desarrollo de las características morales y psicológicas.
Curiosamente, muchas organizaciones manufactureras y pequeñas empresas utilizan el método de involucrar a los participantes en disputas constructivas para conseguir mejorar la adaptación de un grupo individual. Las consecuencias positivas son también una eliminación significativa de la tensión psicológica y mental, un aumento objetivo de la productividad laboral y de las relaciones interpersonales. En resumen, cabe concluir que las situaciones conflictivas destructivas son aquellas acciones que conducen a consecuencias destructivas en el futuro y son, de hecho, negativas. A su vez, la variedad constructiva afecta más profundamente a las características de un individuo y de un grupo de personas, lo que permite lograr cambios positivos.
