
La autocrítica excesiva: qué es, cómo se manifiesta y cómo librarse de ella
La autocrítica sana es esencial para el crecimiento personal. Nos ayuda a identificar nuestras áreas de mejora y a trabajar para convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos. Sin embargo, cuando la autocrítica se vuelve excesiva, puede ser perjudicial para nuestra autoestima y nuestro bienestar.
La autocrítica excesiva se caracteriza por un enfoque implacable en nuestros defectos y fracasos. Nos centramos en lo que está mal con nosotros mismos y pasamos por alto nuestras cualidades positivas. Esto puede conducir a sentimientos de inutilidad, vergüenza y desesperanza.
Si bien la autocrítica excesiva puede ser difícil de superar, hay pasos que podemos tomar para liberarnos de sus garras. En primer lugar, es importante reconocer que no estás solo. Muchas personas luchan con la autocrítica excesiva y hay ayuda disponible. En segundo lugar, es útil practicar la autocompasión. Sé amable contigo mismo y perdónate por tus errores. En tercer lugar, céntrate en tus cualidades positivas y en los logros que has conseguido. Por último, busca ayuda profesional si la autocrítica excesiva está interfiriendo con tu vida diaria.
La autocrítica es importante para el crecimiento personal y el desarrollo. Nos permite identificar nuestras áreas de mejora y trabajar para convertirnos en mejores personas. También puede ayudarnos a desarrollar una autoestima saludable y evitar sentimientos de culpa y vergüenza.

Hay muchas maneras de practicar la autocrítica, como llevar un diario, hablar con un amigo o familiar de confianza o buscar ayuda profesional. Es importante ser honesto contigo mismo y estar dispuesto a aceptar tus defectos. También es importante ser amable y compasivo contigo mismo, y no castigarte por tus errores.

La autocrítica puede ser una herramienta poderosa para el cambio positivo. Si la practicas con regularidad, puedes aprender a aceptar tus defectos y trabajar para convertirte en una mejor persona.

**¿Bueno o malo para una persona?**
Una persona capaz de autoanalizarse puede reconocer sus propios errores y encontrar una solución de compromiso con los demás. Una autoestima sana y adecuada tiene una serie de ventajas:
El aumento de la autocrítica suprime la iniciativa y la autonomía del individuo. La persona se convence de que nada saldrá bien de todos modos. La aparición de miedos acaba con las ganas de volver a intentar hacer algo. Se genera culpa y vergüenza. La autoestima se reduce drásticamente.

Todo esto puede conducir a trastornos mentales, neurosis y depresión. La falta de autocrítica adecuada conduce a la autoexigencia y a la autoalimentación. Las siguientes razones contribuyen a este estado:

La autocrítica excesiva puede provocar un estado emocional inestable, llevar a una excesiva exigencia hacia uno mismo, indiferencia hacia el mundo que nos rodea, aislamiento, problemas de comunicación, mal humor crónico, visión negativa de la vida, inacción e incapacidad para tomar las decisiones correctas.
Además, la autocrítica excesiva puede interferir en las relaciones interpersonales, ya que la persona puede ser demasiado crítica consigo misma y con los demás. También puede conducir a la procrastinación, ya que la persona puede tener miedo de fallar si intenta algo nuevo.

Por lo tanto, es importante encontrar un equilibrio entre la autocrítica sana y la autocrítica excesiva. La autocrítica sana puede ayudarnos a identificar nuestras áreas de mejora y trabajar para crecer como individuos. Sin embargo, la autocrítica excesiva puede ser perjudicial para nuestro bienestar mental y emocional.
Los rasgos de la crítica objetiva son el uso de información precisa y la consideración de múltiples factores. Por otro lado, la crítica subjetiva se basa en una sola perspectiva o dato. Un ejemplo de crítica objetiva sería la reevaluación de una persona que cree ser inútil, basada en el reconocimiento de sus logros profesionales, el apoyo que brinda a sus compañeros y la felicidad que encuentra en su vida familiar.

La crítica subjetiva, por otro lado, se fundamenta en las emociones y sentimientos individuales. Puede estar influenciada por la presión social o la opinión de los demás. La evaluación de las propias acciones se ve afectada por el sistema personal de valores, creencias y convicciones. Una autoestima sobrevalorada o subestimada puede conducir a una autocrítica subjetiva sesgada.
Es importante desarrollar la capacidad de transformar la crítica subjetiva en una crítica objetiva constructiva. Esto implica considerar perspectivas múltiples, evaluar la evidencia de manera justa y tener en cuenta el contexto.

Las consecuencias de la autocrítica excesiva pueden ser muy graves. Puede conducir a problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. También puede provocar problemas en las relaciones, ya que la persona puede sentirse indigna de amor y apoyo. La autocrítica excesiva también puede afectar el desempeño en el trabajo o la escuela, ya que la persona puede tener miedo de fracasar o de cometer errores.
Si sufres de autocrítica excesiva, existen algunas cosas que puedes hacer para mejorar tu situación. En primer lugar, es importante que seas consciente de tus pensamientos y sentimientos. Cuando te encuentres criticándote a ti mismo, intenta detenerte y desafiar esos pensamientos. Pregúntate si hay alguna evidencia que respalde tus críticas y si hay alguna forma más positiva de ver la situación. También es importante que te centres en tus fortalezas y logros. Recuerda todo lo que has logrado y todas las cosas buenas que tienes en tu vida.

Si tienes dificultades para manejar la autocrítica excesiva por tu cuenta, considera la posibilidad de buscar ayuda profesional. Un terapeuta puede ayudarte a identificar los patrones de pensamiento negativos que están contribuyendo a tu autocrítica y puede ayudarte a desarrollar estrategias para cambiar esos patrones.
Recuerda, no estás solo. Muchas personas luchan contra la autocrítica excesiva. Con el apoyo adecuado, puedes superar este desafío y vivir una vida más feliz y plena.

La autocompasión puede aliviar la autocrítica, ya que implica tratarse a uno mismo con la misma comprensión y amabilidad que a un amigo.

También, el escribir un diario de gratitud diario puede ayudar a centrarse en aspectos positivos y desafiar los pensamientos negativos.
