Cualquier acontecimiento, experiencia o impresión deja huellas informativas en la estructura subcortical del cerebro humano. La huella puede retenerse durante mucho tiempo y ser reproducida por el individuo en el momento oportuno. Consideremos la clasificación de los principales tipos de memoria humana.
Memoria arbitraria e involuntaria
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El nivel más alto del proceso de pensamiento permite al individuo acumular, almacenar y reproducir mentalmente una gran cantidad de conocimientos y habilidades adquiridos durante un largo periodo de tiempo. La psicología distingue algunos tipos de memoria humana según la naturaleza de la conexión con el propósito de la actividad. La arbitrariedad o no de recordar está condicionada por ciertas condiciones: accidental o intencionadamente la persona aprendió cierta información.
La memorización involuntaria es automática. No requiere ningún esfuerzo especial por parte del sujeto. El propio cerebro registra algunos datos que ha percibido. El individuo no pretende memorizarlos, pero la información permanece en la cabeza. La acción pasiva está inseparablemente relacionada con las aficiones y los intereses profesionales de una persona.
La información que no se incluye en la zona de actividad intencional suele olvidarse.
La memoria arbitraria requiere cierto esfuerzo volitivo de la persona para captar y reproducir conscientemente la información. El individuo necesita sumergirse en el tema que está aprendiendo. La calidad de la fijación de acontecimientos y hechos en la cabeza depende de la profundidad del estudio del material. Así es como una persona se prepara para los exámenes, memoriza fórmulas y poemas. La retención intencionada en la mente del material que se está aprendiendo es un proceso de pensamiento específico y complejo.

Según el grado de conciencia de la información memorizada, existen dos variedades.

La reproducción de la información necesaria mediante el esfuerzo volitivo de un individuo se denomina memoria explícita. El sujeto retiene consciente y deliberadamente la experiencia acumulada en su cabeza. En caso necesario, una persona puede recuperar de las profundidades del cerebro reglas, palabras extranjeras, fechas y otros acontecimientos aprendidos en el pasado.
La caracterización de la memoria implícita se reduce al restablecimiento de la información con la aplicación de métodos indirectos. El cerebro humano es capaz de almacenar todos los datos jamás percibidos. Un ejemplo vívido es teclear en un ordenador: los propios dedos saben dónde se encuentran las teclas. Hasta que el sujeto no empieza a teclear, no recuerda la disposición del teclado. No tiene acceso consciente a este conocimiento.
Se cree que la memoria implícita tiene un efecto de precedencia e influye en la posterior consolidación de la nueva información.
Clasificación por actividad mental
La memoria humana se caracteriza por estar implicada en procesos de pensamiento. El individuo es capaz de soñar despierto, combinar conceptos o imágenes. Los seres humanos tienen imaginación y emoción. Puede ser muy difícil para las personas olvidar recuerdos desagradables. Las propiedades mentales de la personalidad contribuyen a la reproducción de las experiencias individuales de acontecimientos pasados.
El cerebro humano recuerda las cosas en su contexto.
Para reconstruir mentalmente hechos e información, el sujeto necesita revivir todos los recuerdos, recordar las asociaciones necesarias y la ambientación de los momentos de las acciones.
El ser humano puede reconstruir acontecimientos pasados de forma distorsionada. En cambio, un ordenador reproduce los datos introducidos con gran precisión. El sistema de archivos evita que la electrónica cometa errores. La diferencia en el procesamiento de la información entre los humanos y los aparatos dependientes de la energía es que los electrónicos codifican la información mediante un procesador, mientras que los humanos transmiten los datos a través de las células nerviosas.
La cabeza de las personas es un caos. Tiene que buscar entre un montón de pensamientos parpadeantes uno, relacionado con el tema necesario. El cerebro no almacena nada de forma prefabricada. A diferencia de la memoria humana, los dispositivos de memoria dependientes de la energía sólo pueden retener su contenido si están energizados.
El proceso de retención de rastros informativos en la cabeza del sujeto está influido por rasgos individuales de la personalidad.
Al dividir condicionalmente en las principales variedades por la naturaleza de la actividad mental, los psicólogos tienen en cuenta los receptores y analizadores que intervienen en la percepción, el procesamiento y el almacenamiento de los datos recibidos.

El acto de recordar se realiza percibiendo imágenes a través de algunos sistemas sensoriales. La reproducción se lleva a cabo en forma de representaciones. El sujeto memoriza imágenes de la naturaleza, fenómenos de la vida, sonidos, olores, sabores. Un individuo es capaz de reconstruir en la memoria un objeto desaparecido a partir de la imagen impresa en su cabeza, de caracterizarlo en detalle. Puede imaginar el olor y el sabor de un kebab recién hecho, el aroma de una rosa de té, el trino de un ruiseñor.
A menudo, la información almacenada en imágenes se contradice con la original.
El bebé está dotado de reflejos motores condicionados, que gradualmente se convierten en memoria motora. Ésta comienza a formarse en el bebé en los primeros meses de vida. Sujetar la cabeza, gatear, dar los primeros pasos se aprenden mediante la memorización motriz. En el futuro, la fijación y reproducción de las operaciones motrices se hace consciente. El niño aprende a vestirse, lavarse la cara, cepillarse los dientes, coger una cuchara, cortarse las uñas, hacer la cama, peinarse… Entre estas acciones están caminar, correr y escribir. Los movimientos memorizados constituyen el fundamento básico de las habilidades de trabajo y las operaciones motrices prácticas. Los jóvenes profesionales aprenden poco a poco habilidades profesionales. Con el tiempo, los movimientos se vuelven automáticos. Este tipo de memorización es muy importante para deportistas y bailarines.

El almacenamiento más fiable y duradero de cualquier información es el archivo de memoria formado a partir de diversos sentimientos: alegría, pena, miedo. Puede tratarse de faltas que no se olvidan o de vergüenza por las propias acciones. Las emociones experimentadas y almacenadas actúan como señales que animan o desaniman a la acción. Al final del primer año de vida, este tipo de memorización se manifiesta claramente en los niños. Un niño puede reír o llorar cuando ve una cosa alegre o un objeto de sufrimiento. Un sujeto puede olvidar por completo algunos acontecimientos, libros leídos, películas vistas, pero las impresiones y sentimientos permanecen en el almacén del cerebro. Los fragmentos fijados en las estructuras cerebrales pueden reproducirse con minucioso detalle de forma instantánea en forma de vívidos flashes. Este tipo de memorización tiene un gran impacto en la personalidad. La empatía y simpatía por las personas se basa en la memoria emocional.

Este tipo de memoria se basa en palabras y pensamientos. Estos dos conceptos están interrelacionados: las palabras surgen como resultado del pensamiento, y los pensamientos se plasman a través de diversas formas lingüísticas. El significado básico del material obtenido como resultado del proceso de pensamiento se transmite de forma verbal literal. La forma de presentación de la información depende de la comprensión del texto, de la capacidad de encontrar las partes importantes y las secundarias, y del nivel de desarrollo del habla.
La capacidad de memorizar textos presentados con palabras influye en la formación de la personalidad.
Tipos según el método de memorización
En función de la participación en el proceso de pensamiento, los psicólogos distinguen dos subtipos de memoria caracterizados por la presencia o ausencia de comprensión en la consolidación del material requerido.
Un requisito previo para una memorización significativa es la comprensión. Se necesitan conexiones significativas entre los objetos o fenómenos aprendidos. Constituyen la base de la memoria lógica. Conviene desglosar toda la información en sus componentes, idear epígrafes o hacer hincapié en los puntos de anclaje con los que se asocia el contenido de la materia. Es necesario conectar mentalmente los títulos con cada punto de referencia, para crear filas asociativas. Una de las técnicas de memorización lógica es la comparación. Es necesario identificar primero las diferencias llamativas y, a continuación, prestar atención a los rasgos distintivos menos perceptibles. La memorización semántica se basa en una comprensión clara de las cadenas lógicas del material memorizado, por lo que queda perfectamente ordenado y fijado en la cabeza.

La repetición de información sin una comprensión profunda del contenido conduce a la memorización mecánica. A los bebés les resulta más fácil memorizar que a los adultos, que tienen la capacidad de captar el significado básico. A los niños les cuesta extraer las partes principales de la información. Suelen centrarse en los detalles. Los estudiantes pueden reproducir el material memorizado mecánicamente en un examen, pero les resulta difícil explicar conceptos específicos. La fijación mecánica de la información se produce sin establecer ni darse cuenta de la conexión lógica entre fragmentos de texto. El aprendizaje memorístico deliberado sin pensar en la información es ineficaz porque no permite que el conocimiento se abra camino desde un repositorio operativo a un archivo a largo plazo.

Descripción de los tipos según la duración de la memorización
Según la duración de la fijación y la conservación de los rastros de información, la memoria se divide en 3 tipos principales:

La memoria sensorial retiene a la velocidad del rayo una imagen o un fenómeno recién recibido por los sentidos, que retiene durante medio segundo aproximadamente; a continuación, la información significativa se envía al almacenamiento a corto plazo y las huellas restantes se borran;

la memoria a corto plazo procesa el material recibido de la impresión instantánea durante 20-25 segundos, tras lo cual lo envía al almacenamiento a largo plazo o lo desplaza del almacenamiento a corto plazo;
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Así pues, el mecanismo de fijación de la información en la cabeza consta de tres niveles. Primero se activa el registro sensorial, después la información se envía al almacenamiento a corto plazo y de ahí a los archivos a largo plazo. Veamos estas etapas en detalle.

La primera etapa del procesamiento de la nueva información se produce a nivel sensorial. Las impresiones momentáneas permanecen en las partes periféricas de los analizadores durante un periodo de tiempo insignificante. Este nivel se caracteriza por el convencionalismo. En la mente sólo se conservan los signos físicos sin codificación alguna. La mayoría de las señales diferentes se destruyen rápidamente y se desvanecen. Las antiguas huellas informativas se sustituyen instantáneamente por nuevos símbolos. El registro sensorial tiene una capacidad de almacenamiento demasiado pequeña, por lo que el sujeto percibe el mundo en su integridad continua. De lo contrario, surgirían imágenes inconexas en lugar de una imagen unificada. Parpadear llevaría a olvidar la información anterior. Los sonidos también estarían formados por pasajes individuales.
En la fase de almacenamiento a corto plazo, la información percibida se experimenta emocionalmente y se reconstruye. La codificación tiene lugar en los niveles visual y acústico. En este punto, se criban los datos irrelevantes, para que la información aleatoria e innecesaria no sobrecargue el cerebro. Después de la pérdida de una parte del material, la parte restante de la información codificada con éxito se coloca para su almacenamiento a largo plazo en el archivo.
La memoria a largo plazo se basa en los siguientes procesos: codificación, archivo y recuperación de conocimientos. La calidad de la codificación de la información depende de la actividad y el sentido. La codificación tiene lugar a nivel semántico. Cuando el propósito y la motivación se hacen realidad, se desencadenan ciertas emociones y una imaginación activa. Analizar y estructurar los conocimientos aprendidos, buscar y destacar las ideas principales, establecer cadenas lógicas entre fragmentos de texto, construir series asociativas y repetir el material son factores importantes para retener el nivel de información requerido. Un archivo fiable almacena la información percibida, dividida en muchos epígrafes y organizada en estanterías.
Entre la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo existe un eslabón intermedio en forma de memoria de trabajo. El almacenamiento operativo del material tiene lugar durante un cierto periodo de tiempo, desde unos minutos hasta un cierto número de días, en función de la tarea específica que se esté realizando: una persona puede necesitar mantener información intermedia en su cabeza. Por ejemplo, para realizar una operación aritmética hay que recordar los números necesarios durante unos minutos, mientras que para poner en marcha un proyecto hay que retener en la cabeza los parámetros necesarios durante una semana o incluso un mes. Los datos innecesarios se descartan para dejar espacio a nuevos datos en bruto.

¿Qué es la memoria según el analizador principal??
Los órganos sensoriales desempeñan el papel más activo en el proceso de memorización.

No es casualidad que exista un dicho: es mejor ver una vez que oír cien veces. Un individuo es capaz de recordar y reproducir imágenes visuales: caras de personas conocidas, portadas de libros favoritos, fragmentos concretos de textos. La huella permanece en la imaginación durante mucho tiempo tras el fin de la exposición de la imagen percibida a los sentidos. Este tipo de memoria es esencial para artistas e ingenieros. En ella se basa el proceso de memorizar y recuperar información.

Este tipo de retención de rastros informativos ayuda al ser humano a memorizar el habla y los sonidos musicales. Un sujeto que graba y reproduce con rapidez y precisión diversos sonidos es capaz de percibir y recordar una gran cantidad de información escuchada: el sonido del oleaje del mar, el trino de un ruiseñor, el rugido de un avión a reacción, la voz de una persona favorita, el sonido de una pieza musical. Este rasgo suele ser característico de músicos, acústicos e intérpretes-sincronistas.
Existe una memoria para el tacto. Permite a una persona retener información sobre el mundo exterior. Algunas personas, con sólo tocar un objeto, son capaces de reproducir con todo detalle un acontecimiento que tuvo lugar hace muchos años. La cubierta rugosa de un libro, la mano suave de una madre, un gato mullido y suave, las venas de las hojas verdes pueden evocar muchos recuerdos agradables.
Un individuo con una memoria táctil bien desarrollada necesita evaluar una cosa no sólo visualmente sino también mediante el tacto.
Las fragancias suelen evocar recuerdos en las personas. En la imaginación aparecen imágenes de los últimos años: caras de conocidos, muebles de pisos, fenómenos naturales, sonidos y emociones. Un sujeto con una excelente memoria olfativa puede imaginar fácilmente el humo de una hoguera, el olor del frescor del río, el aroma del agua perfumada preferida. La capacidad de recordar diferentes olores es esencial para perfumistas y catadores.
La actividad del analizador gustativo está dirigida a recordar el gusto. Una persona capaz de sentir el amargor del pimiento picante, el dulzor de la confitería, la acidez del limón. No todo el mundo es capaz de reconocer los ingredientes de un plato por el sabor. Sólo un sujeto con una memoria gustativa bien desarrollada puede degustar un determinado alimento y determinar exactamente de qué se compone, hasta reconocer todas las especias. Es una cualidad indispensable para cocineros y catadores.
Tipos de memoria y su caracterización en el siguiente vídeo.
