Las personas utilizan las habilidades motrices a diario. Cada persona tiene un estilo y un ritmo diferentes al andar, escribir, jugar y trabajar. La memoria motora es la capacidad que permite recordar y reproducir movimientos y habilidades físicas que hemos aprendido previamente. Esta forma de memoria está íntimamente relacionada con la práctica y la repetición, lo que significa que cuanto más se repiten ciertas acciones, más fácil resulta realizarlas en el futuro.
La memoria motora se desarrolla desde la infancia y se fortalece a lo largo de la vida a través del ejercicio y la experiencia. Los niños, por ejemplo, aprenden a coordinar sus movimientos al jugar y realizar actividades físicas, lo que les ayuda a establecer conexiones neuronales que facilitan la ejecución de tareas motoras complejas. A medida que los individuos envejecen, la memoria motora puede verse afectada, pero mantenerse activa mediante el ejercicio regular y la práctica de habilidades puede ayudar a preservar esta función.

Existen varios tipos de habilidades motrices que dependen de la memoria motora, como las habilidades motoras finas, que implican movimientos precisos (como escribir o dibujar), y las habilidades motoras gruesas, que involucran movimientos más amplios (como correr o saltar). Comprender cómo funciona la memoria motora es esencial no solo para mejorar el rendimiento en deportes y actividades físicas, sino también para el desarrollo de habilidades en diversas áreas, incluyendo la educación y la rehabilitación.
Características
Contents
En psicología, el recuerdo, la retención y la reproducción de diversos movimientos y sistemas con la ayuda de analizadores musculoesqueléticos, vestibulares y motores se denomina memoria motriz (motora). Es una función mental superior. Optimiza los procesos de pensamiento. Incluso al realizar las acciones más sencillas, se construyen estructuras cerebrales un algoritmo claro.
Esto permite ahorrar tiempo y recursos del organismo, liberar espacio para nuevas tareas. Las acciones se realizan automáticamente.
A lo largo del día, cada persona realiza un gran número de manipulaciones motoras diferentes. Al iniciar cualquier acción, ya sea trabajar en una cadena de montaje, nadar o montar en bicicleta, un individuo debe primero aprenderla. A nivel inconsciente fija en la memoria la amplitud, la dirección, la velocidad, la duración del movimiento. Sin memorización sería necesario aprenderlas de nuevo cada vez, dominarlas desde cero.
Un signo de buena memoria motriz es destreza física, destreza en el trabajo. Así, tocar un instrumento musical imprime en la memoria piezas musicales aprendidas antaño. Años después, tras una larga pausa, un músico coge un instrumento e interpreta una pieza musical sin cometer errores garrafales. Él mismo está realmente sorprendido por el hecho de que manos recordar los más mínimos detalles de esta composición.
La memoria motriz no solo se aplica a actividades físicas y artísticas, sino que también es crucial en actividades cotidianas como escribir a mano o conducir. La práctica constante de estas habilidades motoras fortalece las conexiones neuronales, haciendo que se vuelvan más rápidas y eficientes.

Además, estudios han demostrado que la memoria motriz puede ser entrenada mediante diversas técnicas, como la visualización o la repetición deliberada de movimientos, lo que permite mejorar el rendimiento en deportes y otras actividades que requieren precisión. Este tipo de memoria es especialmente importante en el aprendizaje de deportes, donde la coordinación y el timing son esenciales.
En conclusión, la memoria motriz es fundamental no solo para el desarrollo de habilidades físicas, sino también para la cognición humana en general, contribuyendo a la adaptación y eficacia en una variedad de contextos de la vida diaria.
Mecanismo
La psicofisiología describe detalladamente todo el proceso de memorización y reproducción de los movimientos. Se basa en la actividad del sistema nervioso central. Para realizar diversas acciones, se activa el sistema reticular activador (SRA) junto con los analizadores motores.
Cuando una persona desea dominar un movimiento, se recibeinstantáneamente una señal en el ARS, que se asemeja a una cuadrícula y abarca todas las estructuras del tronco cerebral. Allí se procesa la información, que puede bloquearse o enviarse al córtex de los grandes hemisferios. Por ejemplo, al ver ejercicios de gimnasia, una persona quiere repetirlos, pero le da pereza levantarse de la silla. No hay mucha motivación que inhiba la señal.
También es posible otra situación. Una persona se ha puesto previamente un traje deportivo, se ha preparado para realizar y memorizar todos los ejercicios. El sistema nervioso central nota inmediatamente la importancia de los acontecimientos, envía una señal al cerebro.
Además, se activa el analizador motor, situado en la parte frontal del cerebro. La información se almacena por implicación directa del hipocampo, situado en las regiones temporales mediales. El sistema muscular y el aparato vestibular comienzan a actuar de inmediato.
Durante el ejercicio se produce una memorización parcial. Cuando los movimientos se repiten muchas veces en el futuro, las acciones se realizan automáticamente a cualquier velocidad, porque la señal entrante enciende instantáneamente las mismas partes del cerebro.
Este proceso de automatización de movimientos se conoce como «aprendizaje motor». A medida que una persona repite un gesto, se forman conexiones neuronales más fuertes, lo que facilita la ejecución del mismo movimiento.
Además, la práctica deliberada, que implica realizar movimientos específicos con un objetivo de mejora, puede acelerar este proceso de memorización. Por ello, la estructura de entrenamiento y el enfoque mental son cruciales para el desarrollo de habilidades motoras.

Por último, el feedback externo, como la retroalimentación de un instructor o el uso de grabaciones, puede ser esencial para corregir errores y optimizar la técnica. Esto proporciona una comprensión más profunda del movimiento y permite ajustes que mejoran la efectividad del aprendizaje motor.
Funciones
La memoria motriz proporciona a la persona una existencia plena, favorece el desarrollo de la coordinación de movimientos, alivia la tensión nerviosa y tonifica la musculatura. Sus principales funciones se remontan a la vida cotidiana, el aprendizaje y la ocupación.
Si la nueva técnica se parece a la anterior, las antiguas conexiones neuronales se activan y la persona reproduce automáticamente los movimientos deseados. Un modelo desconocido ajusta la memoria motora para que coincida con la nueva instrucción.
En la enfermedad de Alzheimer, se pierden las conexiones neuronales previamente establecidas. La memoria motora deja de funcionar y la persona ya no puede mantenerse a sí misma.
El sistema nervioso central de los niños es plástico, por lo que es más fácil para un niño que para un adulto dominar los movimientos. Esta plasticidad neuronal permite que los niños aprendan habilidades motoras con mayor rapidez y eficiencia, lo que es crucial en las etapas tempranas de su desarrollo.
Además, la práctica constante de movimientos y habilidades a través de actividades lúdicas no solo mejora la memoria motriz, sino que también favorece la sociabilización y el bienestar emocional de los niños. Por ello, es recomendado fomentar el ejercicio físico y los juegos activos en la infancia, contribuyendo así a un desarrollo integral.
En los adultos, el mantenimiento de la memoria motriz es igualmente importante. Las actividades como la danza, el aprendizaje de instrumentos musicales o la práctica de deportes pueden ayudar a preservar la memoria motriz y prevenir el deterioro cognitivo asociado con la edad.
Desarrollo
Desarrollar la memoria motriz es esencial. A menudo, las habilidades motoras ayudan a salvar la salud y la vida de una persona que sabe agruparse correctamente cuando se cae. En condiciones de hielo, aterriza con seguridad, salvándose así de lesiones graves.

Los psicólogos ponen como ejemplo casos de supervivencia de automovilistas atrapados en una situación extrema en la carretera. No hay tiempo para pensar en un plan de acción. El conductor gira automáticamente el volante en la dirección correcta al ver un coche que se precipita por el carril contrario.

Hay que prestar atención a la memoria motriz desde una edad temprana. Es sumamente importante que el niño desarrolle una motricidad correcta. Hay muchos juegos para su desarrollo. A los preescolares se les pide que repitan movimientos sencillos después de los adultos. Se puede vendar los ojos a un niño y guiarle por un recorrido sencillo, y luego pedirle que siga el mismo recorrido sin la venda en los ojos. Es muy bueno iniciar a los niños en juegos con reglas específicas: «Búscate un par», “El riachuelo”, “Junto al oso en el bosque”. Además, incluir actividades físicas como la natación o la danza puede ser beneficioso para mejorar la coordinación y el equilibrio.
No es mala idea utilizar el punto, el bordado, el dibujo, el modelado, la talla de madera como gimnasia manual. Se puede jugar a demostrar y reproducir movimientos con los miembros de la familia. Al principio uno demuestra algunas acciones, y el compañero las reproduce exactamente. A continuación, el primer jugador añade nuevos movimientos a la imagen, que junto con las acciones originales debe mostrar el primer jugador, añadiendo otro movimiento. Pierde el que ha perdido la reproducción correcta y olvidado la secuencia de acciones. Incorporar música durante estas actividades puede aumentar la motivación y hacerlas más divertidas.
Para fijar en la memoria ciertos movimientos es necesario realizar la misma acción repetidamente. Es conveniente repetirlo al menos 100 veces. La correcta ejecución del árbol se lleva a la automaticidad. Lo mismo ocurre con las tareas de cambio de posición. Alternar entre diferentes actividades motoras puede ayudar a mantener la atención y el interés del niño. Implementar descansos cortos entre sesiones de práctica puede prevenir la fatiga y mejorar el rendimiento.

Cuanto más rápido sea el cambio de dirección, mejor. Practicar la reacción rápida en un entorno seguro, como un parque o un patio, ayudará a reforzar estas habilidades de manera efectiva.
Técnicas Esenciales para Capturar Fotos Impactantes
Utiliza la regla de los tercios para enmarcar tus sujetos. Imagina un cuadro dividido en nueve partes iguales por dos líneas horizontales y dos verticales. Coloca a tus sujetos en las intersecciones de estas líneas para crear una composición más equilibrada y dinámica.
Aprende a jugar con la luz natural. La luz de la mañana y el atardecer proporciona tonos cálidos y suaves que pueden transformar una escena ordinaria en algo extraordinario. Evita las horas del mediodía, cuando la luz puede ser demasiado dura y causar sombras no deseadas.
Experimenta con diferentes ángulos. Cambiar tu posición puede resaltar aspectos únicos de tu sujeto. Agacharte, subirte a un lugar elevado o capturar imágenes desde un costado puede añadir interés y profundidad a tus fotos.

Presta atención al fondo. Asegúrate de que el fondo no distraiga la atención del sujeto. Busca fondos sencillos que complementen tu imagen, o utiliza la apertura del diafragma para desenfocar el fondo y destacar el objeto principal.
Haz uso del encuadre. Utiliza elementos naturales como árboles, puertas o ventanas para enmarcar tu sujeto. Esto no solo atraerá la mirada hacia el centro de interés, sino que también añade una capa de seguridad y contexto a la imagen.

No subestimes la post-producción. Aplicar ajustes sutiles de brillo, contraste y saturación puede realzar tus fotos considerablemente. Programa herramientas como Lightroom o Photoshop para perfeccionar los detalles que realzan el impacto visual de tus imágenes.
La paciencia es clave. A veces, esperar el momento perfecto puede resultar en una fotografía impresionante. Observa tu entorno y espera a que la luz, el viento o cualquier acción relevante converjan para crear la toma ideal.
Eventos Fotográficos: Oportunidades para Crecer como Fotógrafo
Participar en eventos fotográficos te permite ampliar tu red de contactos. Conocer a otros fotógrafos, modelos y profesionales de la industria facilita el intercambio de ideas y técnicas. Busca eventos locales, exposiciones o ferias donde puedas interactuar directamente con personas que comparten tu pasión.

Asistir a talleres especializados es otra gran oportunidad. Muchos eventos ofrecen sesiones prácticas con expertos que comparten sus conocimientos sobre iluminación, encuadre y edición. Apuntarte a estas actividades no solo mejora tus habilidades, sino que también te brinda material valioso para tu portafolio.
La competencia en concursos fotográficos puede ser una vía para recibir críticas constructivas. Enviar tus trabajos a concursos no solo te motiva a mejorar, sino que también te da la oportunidad de ser reconocido. Acepta las opiniones de los jurados como un camino hacia el crecimiento personal y profesional.
Además, asistir a conferencias te proporciona acceso a charlas sobre las tendencias actuales en fotografía. Escuchar a fotógrafos establecidos y entender su enfoque puede inspirarte y ayudarte a definir tu propio estilo. Mantente atento a los temas y ponencias que resuenen contigo.
Las exposiciones de tus trabajos son otra forma de crecer. Organizar una muestra en colaboración con otros fotógrafos te permite recibir retroalimentación del público. Considera distintos locales que puedan captar la atención de tu comunidad y ofrécele una experiencia única a los asistentes.
Finalmente, no subestimes el poder de las plataformas en línea. Participa en grupos de discusión y comunidades relacionadas con la fotografía. Compartir tus experiencias y aprender de los demás te enriquecerá y ampliará tus horizontes. Aprovecha todas las alternativas que tengas para seguir desarrollando tu carrera fotográfica.

